jueves, 31 de mayo de 2012
sábado, 26 de mayo de 2012
Estas palabras son un GRITO.
No sé en qué exacto momento decidí hacerlo: Le puse una
camisa de fuerza al corazón.
Pensé que sería fácil quitársela y desnudarlo cuando lo
creyese oportuno, sin embargo, no es nada fácil.
La camisa de fuerza cada vez es más resistente.
Las voces que escucho son más afónicas, los besos que recibo
son más ásperos, las palabras se vuelven dañinas en mis oídos sin serlo, las
miradas devoran insaciables y los gestos parecen maquillados por algún
excéntrico de la movida madrileña.
Dejo de vivir las cosas con la intensidad con la que solía
hacerlo, cada vez me preocupa menos el colectivo y me preocupa más el yo.
Estoy enfadada conmigo misma, hoy me aguanto menos que
nunca.
Mis párpados parecen atascados, se abren y cierran muy lentamente como
persianas de motel, y, cuando todo está oscuro sólo soy capaz de ver imágenes
que fueron y que ya no son ni serán… y duelen.
Dolería menos que me arrancaran las uñas de cuajo, pero
nadie me ha dado a elegir.
Es desmotivador saber que existen barreras y ver cómo pasa el
tiempo, imparable e indomable, sin mover un dedo por derribarlas.
Estas palabras son un grito que solo escucho yo, que resuena en mi cabeza y vibra hasta marear...
Un grito que busca una reacción: la tendrá.
jueves, 3 de mayo de 2012
Noches largas
"-¿Sabes? Pensé que deberías saberlo -¿Saber qué? -Que alguna vez fuiste feliz conmigo"
El efecto mariposa
El efecto mariposa
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