viernes, 7 de septiembre de 2012

Parece que siempre va a ser el mismo puto bucle lánguido.
Todo va bien y cada vez mejor, hasta que un día, como el de hoy, algo te arranca el corazón del pecho.
Se ríe de él, lo tira al suelo, lo pisotea, le escupe, le vomita encima y cuando queda hecho añicos...
Todo el mundo pretende que lo cosas y te lo pongas como si fuera un vestido.
Que sigas con tu vida y que no dejes de ser la persona alegre que conocieron.
Yo solo puedo decir... Que estoy hasta el coño de este mundo tan egoísta y tan injusto.