miércoles, 30 de octubre de 2013

Relocos y recuerdos.

Y otra vez pasar por la estación de trenes,
Donde cada baldosa tiene escondido un recuerdo de esos que escuecen,
Andarlas despacio para saborearlos, verlos, escucharlos, olfatearlos, casi tocarlos.
Quiero decir: casi tocarte.
Las ruedas de la maleta giran y mueren.
Muero con ellas si siento los nervios de verte,  sin verte.
“No dejes que te lleven” que “dejarse llevar suena demasiado bien”
Hago oídos sordos . Camino otro poco y llego al tren de los descarrilados.
Me siento, miro y remiro el billete.
Me quedan tres cigarros,
Sigo sin ser consciente de que en el destino no aparece escrito:

17:20- Madrid- Destino mis miedos y tus dedos.




Ayer se me cayeron las tuercas ,
Se rompió la cuerda que me ataba a ti,
Nunca había pasado y ya no recordaba mi cuello sin ser preso
Me entristece ver que hasta las tuercas caducan
Cuando lo que nosotras queríamos era el beso perfecto
El que no terminara en un “que te jodan” ni en un “que me jodan”
Que jodan al resto , que no entienden de esto .
Nos queremos sin remedio y si el remedio es la resignada abstinencia
prefiero la enfermedad de no olvidarte en los bares ni en las piernas ajenas.
Prefiero seguir soñando con tus mareas.
Hasta que me ahoguen…


Nuestra  historia: Estaciones y tuercas.

sábado, 6 de abril de 2013

... cuanto más te quitas más me pongo








Reinventar (nos) una realidad rara con sentimientos recíprocos donde siempre se alcanzan los retos y nuestros cuerpos son los restos de un polvo siniestro con carácter reivindicativo.




Amémonos rotundamente sin nada más en la mente que no terminar (jamás) de conocerte.

Frente a frente, que me claves los dientes y tu veneno de serpiente me estremezca al dente.
Tu perdiste las tuercas que se te cayeron de los pendientes. 
Y hoy, un domingo de lluvia, resaca y pastillas esfervescentes me recuerdan, sonrientes, una noche diferente.