domingo, 13 de abril de 2014

El vino del solitario

La singular mirada de una mujer galante
Que llega hasta nosotros como
 la blanca luz
Que enviara la luna al lago tembloroso
Cuando quiere bañar su indolente belleza;

Los últimos escudos que tiene un jugador;
Un beso lujurioso de la flaca Adelina;
Los ecos de una música cálida y enervante
Como el grito lejano del humano sufrir,

No vale todo ello, oh botella profunda,
El penetrante bálsamo que tu fecundo vientre
Ofrece al corazón del poeta abrumado;

Tú le dispensas vida, juventud y esperanza
-Y orgullo, esa defensa frente a toda miseria
Que nos vuelve triunfales y a dioses semejantes.



Charles Baudelaire

lunes, 7 de abril de 2014

Sueña que sueña con ella

Se despertó de un sobresalto, sólo dentro de su pecho.
Tenía los párpados pegados a causa del último sorbo de sueño amargo, cuando por fin se decidió a abrir los ojos vio que todo seguía negro,  todo se veía borroso porque las lágrimas se habían solapado a sus córneas hasta crear otra capa, más cristalina, igual de pura… Pero hecha de dolor.
Soñó con quien paradójicamente le había robado el sueño desde hacía más de un año.
Soñó con su voz meciéndose en sus mejillas, la voz que tanto extrañaba.
Soñó que la abrazaba por la espalda, que bebían cerveza y se reían de la vida y de sus guarradas.
Soñó que se le salía el pecho del corazón.
Soñó que no estaba soñando.



Despertó y todo lo que pudo articular fue un gran grito que aún retumba por las paredes de su habitación.