miércoles, 20 de junio de 2012

Te juro que si vuelves a hacer que se me suba el corazón a la garganta te lo vomito encima.

jueves, 7 de junio de 2012

Papeles


Un papel certifica mi llegada a este mundo.
Mi identidad la corrobora otro papel.
Uno más califica nuestra vida en pareja:
de derecho, de hecho, de desecho.
Otro papel registrará mi muerte.
¿Cuál será mi papel verdadero en la vida?
Abro el buzón: rebosa de papeles.
Salgo a la calle: me surten de papeles.
Voy al Banco: cumplimento papeles.
Doy una conferencia: para cobrar, papeles.
Un papel me da acceso al estadio de fútbol,
a un concierto, al cine, al teatro.
Tráfico me echa el alto: los papeles
- los busco, los escrutan, me empapelan.
Necesito una subvención
- me dicen: hay que hacer papeles.
Me pongo de los nervios en unos almacenes
- me amonestan: no pierda los papeles.
Me entregan un regalo:
sufro ansiedad al desempapelarlo.
Mi papeleta electoral traga derrota.
Me manifiesto por los sin papeles.
Traspapelé la luz, busco tus ojos.
Cada semana reciclo dos bolsas de papeles.
Vivir: papeles y papeles y papeles.
La vida, para muchos, es todo un papelón.




Angel Guinda.

sábado, 26 de mayo de 2012

Estas palabras son un GRITO.


No sé en qué exacto momento decidí hacerlo: Le puse una camisa de fuerza al corazón.
Pensé que sería fácil quitársela y desnudarlo cuando lo creyese oportuno, sin embargo, no es nada fácil.
La camisa de fuerza cada vez es más resistente.
Las voces que escucho son más afónicas, los besos que recibo son más ásperos, las palabras se vuelven dañinas en mis oídos sin serlo, las miradas devoran insaciables y los gestos parecen maquillados por algún excéntrico de la movida madrileña.
Dejo de vivir las cosas con la intensidad con la que solía hacerlo, cada vez me preocupa menos el colectivo y me preocupa más el yo.
Estoy enfadada conmigo misma, hoy me aguanto menos que nunca.
Mis párpados parecen atascados, se abren y cierran muy lentamente como persianas de motel, y, cuando todo está oscuro sólo soy capaz de ver imágenes que fueron y que ya no son ni serán… y duelen.
Dolería menos que me arrancaran las uñas de cuajo, pero nadie me ha dado a elegir.
Es desmotivador saber que existen barreras y ver cómo pasa el tiempo, imparable e indomable, sin mover un dedo por derribarlas.


Estas palabras son un grito que solo escucho yo, que resuena en mi cabeza y vibra hasta marear...
Un grito que busca una reacción: la tendrá.

jueves, 3 de mayo de 2012

Noches largas

"-¿Sabes? Pensé que deberías saberlo -¿Saber qué?  -Que alguna vez fuiste feliz conmigo"




El efecto mariposa